Nuestra historia empieza generaciones atrás, mucho antes de que
existiera "Agrícola Ochoa" como empresa.
Venimos de una familia con tradición agrícola: nuestros
bisabuelos, abuelos y padres se dedicaron por años al campo,
produciendo maíz, granos y forrajes.
Crecer junto con el campo
Fue hasta 2019 cuando decidimos dar un paso más:
comenzamos a producir hortalizas y constituimos
formalmente la empresa. La razón fue simple pero
importante, para trabajar con comercializadoras
y acceder a modalidades como la producción bajo contrato,
necesitábamos ser una empresa formal. Y cuando llegó
la pandemia y vimos que el campo nunca se detuvo,
confirmamos algo que ya intuíamos: este sector
tiene mucha vida, y con él, mucho por crecer.
Evolución y mejora continua
Los primeros años no fueron sencillos. Producir hortalizas era un mundo
nuevo para nosotros, así que nos apoyamos en técnicos y expertos de campo
que nos acompañaron en la curva de aprendizaje. Con el tiempo,
esa dependencia se convirtió en autonomía, sin dejar nunca de capacitarnos.
Uno de los aprendizajes más importantes llegó cuando identificamos
que estábamos produciendo bajo monocultivo, algo que fue desgastando
nuestros suelos. Fue una señal clara de que necesitábamos hacer
las cosas distinto: incorporamos la rotación de cultivos y comenzamos
a adoptar prácticas de agricultura regenerativa, entendiendo el suelo
como nuestro activo más importante, porque un suelo sano da plantas sanas.
Mirando hacia adelante
Hoy seguimos motivados por lo mismo que nos hizo empezar:
Producir alimentos de forma más sustentable y compatible con el medio ambiente,
mejorando continuamente nuestros procesos y sin dejar nunca de aprender.